Turismo termal en Italia

El uso de aguas termales con fines de hidroterapia en la cuenca del mediterráneo era conocido desde la antigüedad, como demuestran restos arqueológicos, testimonios tanto literarios como científicos y numerosos epígrafes. Se trata de tratamientos que en líneas generales no han variado en veinticuatro siglos, con el alternarse de los acontecimientos y salvo la aplicación de tecnologías evolucionadas, desde los tiempos de los grandes filósofos griegos. El mismo Hipócrates animaba al uso de las termas y en el tratado uso de los líquidos, decantaba las virtudes de las aguas minerales y de los manantiales de agua caliente.
Con el paso del tiempo, la aplicación del método experimental ha llevado a un enfoque innovador de la utilización terapéutica de las aguas, introduciendo nuevos métodos de tratamiento.
Afortunadamente, la evolución de la sociedad y el aumento de la disponibilidad financiera en todas las capas de la misma han puesto a disposición de todos las ventajas de los tratamientos termales, que no sólo se deben a las propiedades curativas de las aguas, sino también a la belleza y a los atractivos del medio ambiente en que generalmente se encuentran los centros termales italianos. El concepto de tratamiento, considerado también un instrumento para reponer energías y ponerse en forma, está asociado con acierto al concepto de vacaciones y de uso inteligente del tiempo libre.
La antigua tradición de las aguas termales se actualiza de este modo y, hoy más que nunca, la aplicación de nuevos métodos la convierten en un instrumento esencial de la medicina moderna. Los principales tratamientos que se llevan a cabo se describen en una guía específica.
La eficacia del termalismo por tanto está ligada a la calidad de vida global en los centros termales: sin lugar a dudas es cierto que en los “tratamientos” de reposo y de temporada, el ambiente tiene una gran importancia y es útil disfrutar de una estancia con amplias características, tanto en lo referente a las posibilidades de adquirir nuevos conocimientos en ámbito cultural y artístico como en lo referente al clima.
De terma en terma

Los centros termales en funcionamiento en Italia tienen unas características climáticas extraordinarias y se encuentran rodeados de un conjunto de bellezas naturales con la finalidad de influir positivamente en nuestro equilibrio orgánico y contribuir a la sensación de bienestar tanto físico como psíquico.
Por lo tanto, es natural que Italia, por su tradicional abundancia de aguas termales y minerales unida a su clima suave y a la belleza de sus paisajes, se haya convertido en uno de los destinos más solicitados para el “turismo de la salud”. Desde el siglo pasado, se han construido hoteles de alto nivel en las cercanías de las zonas termales que con el paso del tiempo han alcanzado fama internacional. Abano, Salsomaggiore, Chianciano, Montecatini, Fiuggi e Ischia son sólo algunas de las localidades termales conocidas en todo el mundo que atraen cada año a millones de visitantes.
Como sabemos, el tratamiento con aguas termales ha tomado pie en Italia desde los tiempos de los antiguos romanos, cuando la asistencia a las termas y los baños constituían ya entonces un rasgo característico de la vida ciudadana. La cercanía de las termas italianas a grandes centros de arte convierten a las mismas en un excelente punto de partida de itinerarios culturales. Además, los espléndidos parques que rodean los centros termales más conocidos y las instalaciones y servicios a disposición de los turistas, hacen que sean también ideales como centros de vacaciones.

Los centros termales italianos no ofrecen únicamente el recurso de sus aguas calientes, ya que también los manantiales “fríos” se utilizan para beber. La abundancia de fuentes calientes y frías deriva de la estructura geológica especial de Italia, que es rica en fenómenos volcánicos y que está empapada, en el sentido literal de la palabra, de una densa red de canales subterráneos. En la Italia del norte, numerosos centros termales se han desarrollado en el área de las colinas Colli Euganei, en Véneto, cuyo subsuelo de origen volcánico se caracteriza por el afloramiento de numerosos manantiales de agua caliente. Aquí, el principal tratamiento termal está constituido por la aplicación de barros, aconsejada para el tratamiento de enfermedades reumáticas y ginecológicas y para las afecciones de las vías respiratorias.
En Abano se transmite una curiosa leyenda que afirma que Fetonte, hijo del sol, se precipitó con su carro en llamas justo aquí, provocando el afloramiento de aguas capaces de liberar del cansancio y el dolor (“aponon”, de donde deriva el nombre de Abano).
Yendo hacia el sur encontramos una serie de localidades termales en Emilia Romagna, en las colinas de la franja pre-apenínica. Muchas de ellas (Tabiano, Salsomaggiore, Castrocaro) se identifican hasta tal punto con sus aguas termales que la palabra “terme” (es decir “termas”) forma parte de su denominación oficial. Los manantiales tienen características químicas similares: predominan las aguas sulfurosas que sin embargo a menudo contienen cloruro de sodio, yoduro o bromuro de sodio. Estas aguas están aconsejadas para numerosos tipos de afecciones: desórdenes del metabolismo, problemas de las vías respiratorias y vasculares y enfermedades de la piel.

Toscana es otra de las regiones Italianas que goza de una alta concentración de localidades termales cuyas aguas ya se utilizaban en la antigüedad y que todavía son populares, como por ejemplo Saturnia, Roselle, Chianciano y Chiusi. En el siglo apenas transcurrido, las termas toscanas han atravesado una profunda transformación: de lugares exclusivos de estancia, localidades como Montecatini y Chianciano se han equipado para albergar a un número creciente de visitantes. Montecatini e Chianciano han adquirido cada vez más importancia y las estadísticas confirman su fama. Montecatini recibe 1.700.000 visitantes al año (de los que una cuarta parte procede del extranjero) mientras que Chianciano cuenta con 1.860.000 (180.000 extranjeros).
Las localidades termales de Lacio tienen su origen en la actividad volcánica que ha modelado la morfología de vastas áreas de la región. Bagni di Tivoli, en las cercanías de la capital y Fiuggi, más al sur, son especialmente conocidas. Las aguas de Fiuggi son famosas para el tratamiento de la calculosis renal y su fama está testimoniada por la existencia de más de doscientas estructuras hoteleras.
En la Italia del sur, son especialmente importantes las termas que siguen la orografía del golfo de Nápoles, casi trazando un arco. Se trata de una de las zonas italianas más activas desde el punto de vista volcánico y caracterizadas por la existencia de amplias faldas magmáticas cerca de la superficie.
Ischia , de las más conocidas tanto en Italia como en el extranjero, ofrece sus aguas radioactivas para tratamientos recomendados especialmente en el caso de enfermedades artrósicas y reumáticas, para la obesidad y los desequilibrios metabólicos.
Para más información sobre localidades termales: www.termeitaliane.com, www.federterme.it
Para más información sobre spa y wellness: www.termeitaliane.com/italiano/italia.htm
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